DILEMA ÉTICO EN EL USO DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL: PERCEPCIÓN DE ESTUDIANTES DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

ETHICAL DILEMMA IN THE USE OF ARTIFICIAL INTELLIGENCE: PERCEPTIONS OF EDUCATION SCIENCE STUDENTS

 

Abigail Angeles Maturano1

E-mail: angelesabigail71@gmail.com

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7850-284X

Javier Moreno-Tapia1

E-mail: javier_moreno@uaeh.edu.mx

ORCID: https://orcid.org/0000-0003-4029-5440

1 Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. México.

 

Presentación: 24/06/2026

Aceptación: 02/08/2026

Publicación: 01/09/2026

 

RESUMEN

El objetivo de esta investigación fue diagnosticar y analizar la percepción de estudiantes de la Licenciatura en Ciencias de la Educación de una universidad pública, del centro de México, acerca del dilema ético generado por la implementación de inteligencia artificial en actividades académicas de educación superior durante 2025. Empleó un enfoque cuantitativo, con diseño no experimental, de tipo transversal y alcance descriptivo. El muestreo fue no probabilístico, de tipo discrecional, y se contó con la participación de cincuenta estudiantes. Para la recolección de datos se aplicó un cuestionario compuesto por veintiocho preguntas distribuidas en nueve categorías analíticas. La fiabilidad del instrumento aplicado se comprobó mediante Alpha de Cronbach, obteniendo un valor de 0.869. Entre los resultados se destaca que un 2% de la muestra utiliza siempre a la inteligencia artificial para la elaboración de sus actividades académicas, un 48% frecuentemente, 38% algunas veces y 12% rara vez. Mientras que el asistente virtual con mayor preferencia fue ChatGPT con una coincidencia del 74% entre los participantes, seguida de Gemini AI, Claude, Microsoft Copilot y Perplexity. Estos datos evidencian que los futuros profesionales de la educación no son ajenos al uso de herramientas basadas en inteligencia artificial, lo que plantea la necesidad de fortalecer la formación en competencias digitales, redireccionar las formas de enseñanza y concientizar al estudiante para evitar prácticas deshonestas.

Palabras clave:

Inteligencia artificial, ética académica, educación superior, competencias digitales.

 

ABSTRACT

The objective of this research was to diagnose and analyze the perceptions of students in the Bachelor of Science in Education program at a public university in central Mexico regarding the ethical dilemma generated by the implementation of artificial intelligence in higher education academic activities during 2025. A quantitative approach was used, with a non-experimental, cross-sectional, and descriptive design. The sampling method was non-probabilistic and discretionary, and fifty students participated. Data was collected using a questionnaire consisting of twenty-eight questions distributed across nine analytical categories. The reliability of the instrument was verified using Cronbach's alpha, yielding a value of 0.869. Among the results, it is noteworthy that 2% of the sample always uses artificial intelligence for their academic work, 48% frequently, 38% sometimes, and 12% rarely. While ChatGPT was the most preferred virtual assistant, with 74% of participants choosing it, followed by Gemini AI, Claude, Microsoft Copilot, and Perplexity, this data demonstrates that future education professionals are familiar with the use of artificial intelligence-based tools. This highlights the need to strengthen training in digital skills, redirect teaching methods, and raise student awareness to prevent dishonest practices.

Keywords:

Artificial intelligence, academic ethics, higher education, digital competencies.

 

INTRODUCCIÓN

La incorporación de tecnologías digitales ha transformado progresivamente los procesos educativos y las formas en que estudiantes y docentes acceden, producen, analizan y comparten información. Dentro de esta transformación, la inteligencia artificial ha adquirido especial relevancia por su capacidad para procesar grandes cantidades de datos, generar contenidos, automatizar tareas y proporcionar respuestas adaptadas a las necesidades de los usuarios. Su presencia creciente en los diferentes ámbitos de la sociedad plantea nuevas oportunidades, pero también interrogantes acerca de sus implicaciones en la formación de las nuevas generaciones.

La inteligencia puede entenderse como la capacidad cognitiva que permite procesar información proveniente del entorno y emplearla para resolver los problemas que se presentan cotidianamente (Barriga et al., 2024). Esta capacidad permite al ser humano desarrollarse en los ámbitos personal, social, académico y profesional (López-Garay, 2010). A diferencia de ella, la inteligencia artificial constituye una rama de las ciencias de la computación orientada al desarrollo de sistemas capaces de realizar determinadas funciones asociadas con la inteligencia humana.

Aunque estos sistemas pueden procesar grandes cantidades de información, generar contenidos, analizar datos complejos y favorecer la innovación, su incorporación requiere criterios éticos, responsabilidad y supervisión humana (Sattari-Ardabili & De Hoyos-Guevara, 2026). En el ámbito de la educación superior, estas tecnologías están modificando el acceso a la información y la producción de conocimiento, por lo que su integración debe articularse con una formación que preserve el pensamiento crítico, la autonomía y la dimensión humana del proceso educativo (Cáceres-Mesa, 2026). En este sentido, aunque la inteligencia artificial amplía las posibilidades de procesamiento y generación de información, la inteligencia humana incorpora capacidades de comprensión, reflexión y valoración crítica que trascienden el procesamiento automatizado de datos.

En el ámbito educativo, la inteligencia artificial ofrece posibilidades para transformar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Actualmente existen herramientas destinadas a proporcionar asistencia virtual, generar contenidos educativos, evaluar trabajos, ofrecer retroalimentación y desarrollar simulaciones o entornos virtuales de aprendizaje (Mujica-Sequera, 2024). Estas aplicaciones pueden contribuir a personalizar la enseñanza, facilitar el acceso a recursos educativos y disminuir determinadas cargas operativas. Asimismo, pueden apoyar a los docentes en la elaboración de materiales y guías, así como automatizar tareas relacionadas con la gestión y administración escolar (Piedra-Castro et al., 2024).

Sin embargo, las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial también están acompañadas de desafíos relacionados con la calidad de la información, la autonomía del estudiante y la integridad académica. La información generada mediante estas tecnologías no es necesariamente precisa, debido a que los sistemas funcionan a partir de modelos probabilísticos y pueden producir errores (García-Peñalvo et al., 2024). Por esta razón, uno de los principales desafíos consiste en verificar la precisión y validez de la información antes de incorporarla a trabajos académicos o procesos de investigación (Juca-Maldonado, 2023).

Esta situación adquiere mayor relevancia cuando el estudiante utiliza la inteligencia artificial para sustituir procesos cognitivos necesarios para la construcción del conocimiento. La dependencia de respuestas generadas automáticamente puede limitar actividades esenciales como analizar, contrastar, interpretar, redactar y argumentar. Cuando la información se reproduce sin una valoración crítica o sin reconocer adecuadamente las fuentes utilizadas, también pueden presentarse conductas vinculadas con el plagio, entendido como la apropiación y utilización de ideas ajenas como propias (Orosco-Fabian et al., 2025). Estas prácticas pueden afectar el desarrollo del pensamiento crítico, la creatividad y el aprendizaje, además de perjudicar competencias relacionadas con la investigación, la escritura académica y el análisis de información (Paz-Enrique, 2023).

En este escenario, la dimensión ética resulta fundamental. El uso de la inteligencia artificial debe estar acompañado por el pensamiento crítico, la responsabilidad y la capacidad del usuario para valorar las consecuencias de sus decisiones (Bracho-Fuenmayor, 2024). En el contexto universitario, este desafío adquiere especial importancia debido a que las instituciones de educación superior no solo transmiten conocimientos especializados, sino que también contribuyen a la formación de profesionales capaces de actuar responsablemente ante los problemas de la sociedad.

Desde esta perspectiva, la automatización no debería sustituir las tareas cognitivas necesarias para que los estudiantes aprendan y construyan conocimiento (Juca-Maldonado, 2023). El desafío consiste en utilizar estas tecnologías como herramientas de apoyo y no como sustitutos del esfuerzo intelectual. Los estudiantes deben continuar desarrollando habilidades como la escritura mediante una utilización complementaria de la inteligencia artificial (Gallent-Torres et al., 2023). Al mismo tiempo, corresponde a los docentes sensibilizar al alumnado acerca de su empleo ético, responsable y constructivo (Moran-Ortega et al., 2024).

La adopción inadecuada de estas herramientas puede estar condicionada por diferentes factores. La presión académica asociada con la necesidad de obtener determinadas calificaciones, la falta de tiempo provocada por las responsabilidades académicas, laborales o personales, las dificultades relacionadas con la ética individual, el desconocimiento sobre el uso apropiado de la inteligencia artificial y el fácil acceso a estas tecnologías pueden favorecer prácticas contrarias a la integridad académica (Dominguez, 2023). Por consiguiente, comprender el comportamiento de los estudiantes frente a estas herramientas requiere considerar no solamente la tecnología utilizada, sino también las circunstancias académicas y personales que influyen en sus decisiones.

Los estudios desarrollados en diferentes contextos confirman la complejidad de esta problemática. En Ecuador, Viracocha (2024) analizó la dependencia de estudiantes de educación superior hacia la inteligencia artificial y encontró que la ausencia de normativas destinadas a regular su utilización puede dificultar la formación profesional y favorecer problemas relacionados con la autenticidad de los textos y contenidos académicos. A partir de estos resultados, se plantea la necesidad de establecer marcos regulatorios que favorezcan el uso ético de estas tecnologías y programas formativos adaptados a las demandas actuales del mercado laboral.

De manera complementaria, Medina (2024) examinó las aplicaciones de la inteligencia artificial en la investigación y la innovación dentro de la educación superior. Los resultados mostraron su potencial para mejorar la gestión académica, personalizar los procesos de enseñanza y aprendizaje y automatizar determinadas tareas. Sin embargo, también se identificaron desafíos éticos, entre ellos el sesgo algorítmico, lo que evidencia la necesidad de desarrollar marcos éticos, fortalecer la capacitación docente y promover una cultura institucional capaz de adaptarse responsablemente a los cambios tecnológicos.

Estas transformaciones pueden comprenderse también en el contexto de una sociedad caracterizada por cambios constantes y por una creciente búsqueda de respuestas inmediatas. Bauman (2003) emplea el concepto de modernidad líquida para explicar una realidad social marcada por la transformación, la inestabilidad y la satisfacción inmediata. En el ámbito educativo, estas características pueden manifestarse en la demanda de tecnologías capaces de ofrecer soluciones rápidas a las actividades académicas. Por ello, la formación de los profesionales de las Ciencias de la Educación requiere integrar las competencias tecnológicas con una preparación integral que les permita responder a las necesidades sociales y a los desafíos propios de la era digital (Barriga et al., 2024).

En México, la incorporación de la inteligencia artificial en la educación superior muestra un avance significativo. La utilización de estas tecnologías por parte del estudiantado mexicano también evidencia una importante apropiación. En el contexto mexicano, García (2023) analizó la percepción y el uso de ChatGPT entre estudiantes de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Los resultados mostraron que el 75 % de los participantes no consideraba conveniente su implementación en actividades académicas. Estos hallazgos evidencian la necesidad de continuar examinando la pertinencia de integrar herramientas de inteligencia artificial en la educación superior y de establecer estrategias que permitan utilizarlas como recursos de apoyo sin afectar los objetivos formativos.

En consecuencia, el desafío no consiste en estigmatizar o impedir la utilización de la inteligencia artificial, sino en establecer condiciones que permitan aprovechar sus posibilidades sin comprometer la integridad académica, el aprendizaje y la autonomía intelectual. Las instituciones de educación superior necesitan reflexionar sobre las implicaciones de estas tecnologías y establecer políticas y normas que orienten su utilización desde principios éticos y responsables (Calderon-Figueroa et al., 2024). Esta necesidad resulta especialmente relevante en la formación de futuros profesionales de la educación, quienes deberán desenvolverse en escenarios laborales caracterizados por una presencia cada vez mayor de tecnologías digitales y, simultáneamente, orientar los procesos educativos de las nuevas generaciones.

En este contexto, conocer cómo los futuros profesionales de las Ciencias de la Educación perciben y utilizan la inteligencia artificial permite identificar posibles beneficios, riesgos y comportamientos relacionados con la integridad académica. El análisis de estas percepciones puede aportar evidencias para orientar estrategias institucionales y docentes dirigidas a fortalecer el uso crítico, responsable y ético de estas tecnologías en la formación universitaria.

Por tanto, el objetivo de esta investigación fue diagnosticar y analizar la percepción de los estudiantes de sexto semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Educación de una universidad pública del centro de México acerca del dilema ético generado por la implementación de inteligencia artificial en actividades académicas de educación superior durante 2025.

MATERIALES Y MÉTODOS

Este estudio se llevó a cabo a través de un enfoque de investigación cuantitativo, con diseño no experimental, de tipo transversal y alcance descriptivo, ya que se basó en la recolección y análisis de datos numéricos, que se usan para poder describir fenómenos (Hernández-Sampieri & Mendoza, 2018).

En este caso, el estudio se enfocó en la medición de la percepción de los estudiantes que cursaban el sexto semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Educación durante 2025 respecto a la ética y el uso de inteligencia artificial en el ámbito académico de educación superior.

Para este estudio se destaca que el tipo de muestreo es no probabilístico, de tipo discrecional. Ya que se retomó la participación de 50 estudiantes de sexto semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Educación de una universidad pública de una ciudad del centro de México.

Se obtuvo la participación de cincuenta estudiantes, 44 mujeres y 6 hombres, con edades que varían desde los 20 hasta los 23 años de edad. Se debe tomar en cuenta que estos resultados no son generalizables a toda la población universitaria, dado que la muestra se restringe a los estudiantes de sexto semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Educación elegidos por el criterio que los ubica como la generación que tuvo a su disposición desde primer semestre las herramientas de Chatbots accesibles desde 2023.

El instrumento que se realizó para recolección de datos de este estudio fue un cuestionario elaborado en Google Forms, el cual fue previamente piloteado, y está conformado por un total de veintiocho preguntas, divididas en nueve categorías, basadas en aspectos tales como:

1. Datos generales.

2. Uso de inteligencia artificial por estudiantes de la Licenciatura en Ciencias de la Educación de sexto semestre.

3. Opinión sobre la implementación de IA en la educación superior.

4. Posibles razones del uso deshonesto de la inteligencia artificial.

5. Riesgos y dilemas éticos.

6. Impacto positivo del uso de inteligencia artificial en la formación profesional.

7. Estrategias pedagógicas e institucionales para fomentar el uso ético de la inteligencia artificial.

8. Rol docente frente a la IA

9.Rol y compromiso ético de los estudiantes respecto al uso responsable de la tecnología.

En donde veintiséis preguntas son cerradas, cada una con cinco opciones de respuesta acordes a la escala likert y dos preguntas son abiertas, todas dirigidas a los estudiantes de sexto semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Educación. Para la fiabilidad del instrumento se calculó el Alpha de Cronbach a través de la herramienta Excel, y se obtuvo un valor de 0.869, lo cual indica que los datos obtenidos son confiables.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

En el caso de los estudiantes de sexto semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Educación, según la aplicación del instrumento, se obtuvo que de las cincuenta respuestas, un 2% utiliza siempre las herramientas de inteligencia artificial durante su vida académica, el 48% de los estudiantes las utilizan frecuentemente, el 38% las utiliza solo algunas veces, el 12% rara vez, pero algo realmente interesante fue que de los cincuenta estudiantes encuestados ninguno contestó que nunca ha utilizado la IA durante situaciones académicas, lo que se traduce en que los estudiantes de sexto semestre de la LCE del periodo enero- junio 2025 no están exentos al uso de estas herramientas; además de que el asistente virtual más consultado es ChatGPT con un 74% de coincidencia entre los participantes, algunas otras más usadas fueron Gemini AI, Claude, Microsoft Copilot y Perplexity, entre otras. Esa común tendencia al uso de ChatGPT entre los encuestados coincide con lo que resaltan Medina (2024); y Morán et al. (2024) en sus investigaciones.

Opinión sobre la implementación de IA en la educación superior

Un 48% de los participantes coinciden en que la inteligencia artificial posee múltiples beneficios, convirtiéndose en una valiosa herramienta para el ámbito académico, ya que es capaz de generar ideas novedosas, asimismo su flexibilidad permite personalizar el proceso de enseñanza y aprendizaje para que cada estudiante pueda adaptarlo a su ritmo y estilo de aprendizaje; optimizar tiempo y facilitar la búsqueda de información.

No obstante, también surgen percepciones críticas acerca de los riesgos que conlleva el uso desmedido de la inteligencia artificial, pues el 14% de los participantes advierten que la dependencia y el uso deshonesto puede disminuir el esfuerzo personal, la creatividad y el razonamiento analítico del estudiantado. Otros señalan que tanto el beneficio o el riesgo que pueda generar el uso de IA en actividades académicas depende del modo en que esta se emplee, resaltando la importancia de establecer un uso responsable, consciente y equilibrado.

Por lo anterior, el 38% considera que la inteligencia artificial debe fungir como guía, que ayude a simplificar contenidos complejos para que puedan ser comprendidos por los estudiantes, además de su gran capacidad para perfeccionar trabajos académicos en cuestión de ortografía, coherencia y cohesión. Posicionándose así como un recurso, que mediante el uso ético, puede enriquecer la práctica educativa y fortalecer el pensamiento crítico, siempre y cuando no sean sustituidas las competencias del estudiante. De manera general, los participantes reconocen que la inteligencia artificial llegó para quedarse, pero su impacto dependerá de la forma en que la IA sea integrada a la práctica de docentes y alumnos.

5. ¿Cuál es tu opinión respecto a que los estudiantes de educación superior en general, integren el uso de plataformas de inteligencia artificial para desarrollar sus actividades escolares?

Se puede resaltar que un 58% de los participantes mantiene la postura neutral respecto a que, en general, los estudiantes de educación superior, integren el uso de plataformas con inteligencia artificial para desarrollar sus actividades escolares, mientras que un 40% refiere estar de acuerdo o totalmente de acuerdo con ello. Derivado de lo anterior, es necesario indagar cómo se pueden utilizar estas tecnologías emergentes de forma pertinente sin comprometer la integridad académica (Calderón-Figueroa et al., 2024; Castillo et al, 2024); algo curioso que se debe destacar en esta sección fue que se detectaron al menos dos respuestas generadas por IA en la cuarta pregunta, esta detección fue posible debido a que las respuestas se presentaban con un formato inusual, agrupadas por subtemas e incluyendo asteriscos en algunas frases, lo cual indicaba que estas estaban marcadas en negritas, elemento que no corresponde con la redacción espontánea de los demás participantes, y resulta preocupante, ya que este al ser un estudio que vincula estrechamente el tema de la ética en el uso de inteligencia artificial se pone en evidencia una paradoja, dado que a pesar de ello, algunos estudiantes demuestran que únicamente consultan la información en alguna plataforma con IA y lo pegan con tal de cumplir con rapidez con lo requerido, sin darle importancia a lo que ellos realmente piensan.

De modo general, para esta categoría sobre la "Opinión sobre la implementación de IA en la educación superior", para la pregunta 3 un 54% de los participantes conserva una postura neutral acerca de que los estudiantes de la Licenciatura en Ciencias de la Educación utilicen las herramientas de IA para generar actividades educativas y planeaciones durante su práctica académica, un 42% de la muestra toma una postura favorable en cuanto a dicha afirmación, y sólo el 4% se muestra en desacuerdo con ello, lo que significa que los estudiantes de sexto semestre de la Licenciatura en Ciencias de la Educación están conformes con que se implementen las nuevas tecnologías, particularmente la inteligencia artificial, dentro de su formación académica y en la propia licenciatura, ya que según los datos recopilados en la cuarta pregunta abierta del instrumento aplicado, la mayoría coincide con que la IA debe ser utilizada en cuestiones académicas pero de forma responsable, es decir, que la inteligencia artificial puede traer consigo óptimos beneficios, desde el ahorro de tiempo, el desarrollo de ideas innovadoras, e incluso brinda la opción de realizar ajustes en trabajos académicos previos a su entrega; pero siempre y cuando no se genere una dependencia a ella, lo cual puede dar lugar a un uso inadecuado, como la falta de ética académica.

Posibles razones del uso deshonesto de la inteligencia artificial

En esta categoría sobre las “Posibles razones del uso deshonesto de la inteligencia artificial”, se obtuvo que al menos un 74% de los participantes reconoce que pueden existir múltiples causas las cuales propician que los estudiantes utilicen de manera deshonesta las herramientas de IA en sus tareas y trabajos académicos. Según las respuestas en los demás ítems que componen a esta clasificación, las dos principales razones que podrían propiciar un uso no ético de la inteligencia artificial en cuestiones académicas serían la carga académica así como el fácil acceso a las plataformas de IA con un 56% de coincidencia en sus valores. Mientras que un 52% de los participantes coinciden estar a favor respecto a que la presión académica por obtener calificaciones aprobatorias sea uno de los principales factores que podrían desencadenar un uso deshonesto de la IA. Por eso, un 62% de los encuestados consideran que el uso de inteligencia artificial debe ser regulado para evitar faltas éticas.

Riesgos y dilemas éticos

En esta categoría de “Riesgos y dilemas éticos”, un 64% de la muestra asume estar a favor en cuanto a la idea de que a pesar de ser una herramienta que puede servir de gran beneficio para la educación, si no se utiliza de manera consciente es capaz de disminuir el esfuerzo personal de los alumnos. Tal y como lo menciona Del Cisne et al. (2024) ya que la IA al darnos respuestas inmediatas y automatizar los procesos de las tareas cognitivas de los estudiantes puede alentar la dependencia tecnológica perdiendo el sentido del valor de las acciones para aprender, afectando con ello el desarrollo de habilidades del pensamiento.

Asimismo, el 76% de los participantes se muestra conforme con que un uso desmedido de la inteligencia artificial podría generar lagunas de conocimiento en los estudiantes, lo cual resulta alarmante si se considera que el aprendizaje significativo es de vital importancia en todas las etapas de la vida.

Ante esto, si la inteligencia artificial sustituye a la capacidad humana se correrían diferentes riesgos como individuos en sociedad, es así, que al menos un 68% de la muestra está de acuerdo y totalmente de acuerdo con que el uso excesivo de la inteligencia artificial podría tener efectos a largo plazo lo que puede llegar a afectar el desarrollo de competencias necesarias para el ámbito laboral.

En este sentido, se expone que el mercado laboral demanda una fuerza laboral preparada, con habilidades digitales y creativas, capaz de adaptarse a los cambios tecnológicos. Es por eso que, más que generar una excesiva dependencia a la IA se debe saber mediar su uso, es decir, entender los límites entre el saber aprovecharla al máximo sin dejar de lado las habilidades humanas. “La adaptación es fundamental, ya que las competencias requeridas en la actualidad pueden volverse obsoletas en pocos años. Aquellos trabajadores que no puedan adaptarse o adquirir las habilidades necesarias corren el riesgo de quedar rezagados” (Torres, 2023, p. 310-311).

Algo predominante en este estudio es el nivel de acuerdo por parte de los encuestados en la pregunta número veintisiete, la cual tiene una coincidencia del 90% en las respuestas de los participantes, y hace referencia a que la difusión de información falsa puede convertirse en un problema en la educación si los estudiantes no aprenden a verificar sus fuentes de información.

Esta notoria preocupación entre los participantes refuta la idea de que futuras investigaciones estarían en riesgo si se generan investigaciones con ayuda de la IA y no se verifican las fuentes de información, ya que en algunas ocasiones la IA ha sido generadora de fuentes fantasma. Cabe destacar que el asistente virtual con mayor nivel de preferencia entre los participantes de la encuesta aplicada fue ChatGPT, No obstante, es necesario destacar que hasta la fecha, al ingresar al sitio web de ChatGPT (por lo menos desde una versión gratuita), se muestra un aviso en la parte inferior de la página, el cual indica puntualmente a los usuarios que se debe hacer una revisión los datos proporcionados por la misma antes de ser utilizados, y dice lo siguiente “ChatGPT puede cometer errores. Comprueba la información importante”.

Por eso es fundamental entender que el uso de que se le debe dar a herramientas deber ser únicamente es como recurso complementario que contribuya al perfeccionamiento una idea, no para que el estudiante dependa completamente de la literatura que ahí se presente, sin antes haber verificado si los orígenes de las fuentes de información están científicamente probadas, con el fin de evitar la difusión de información errónea. Al respecto, Paz-Enrique (2023) indica que las citas fantasmas deben ser siempre identificadas ya que perjudican la validez y rigor científico del producto generado.

Impacto positivo del uso de inteligencia artificial en la formación profesional

A partir de los resultados se puede inferir, que no todo resulta perjudicial ya que en esta categoría llamada “Impacto positivo del uso de inteligencia artificial en la formación profesional” se obtuvo que el 64% de los alumnos participantes afirmó estar de acuerdo o totalmente de acuerdo en que la inteligencia artificial al ser aplicada adecuadamente es una herramienta que contribuye al proceso de enseñanza-aprendizaje de educación superior.

Por otro lado, un 58% de los participantes consideran que una apropiada implementación de inteligencia artificial en el ámbito académico podría beneficiar la preparación de los futuros Licenciados en Ciencias de la Educación. Esto sustenta la idea de que la integración de inteligencia artificial en la educación no debe ser excluida, puesto que puede traer consigo múltiples beneficios tales como la creación de materiales educativos innovadores, automatización tareas repetitivas y encaminar hacia la evolución de educación, siempre y cuando el estudiante sea capaz de manipularla de una manera responsable, sin dejar que esta sustituya su labor, más bien que sea utilizada como un recurso meramente complementario. Por ello, un 80% de los encuestados refiere su coincidente nivel de acuerdo a la premisa de que es posible generar un equilibrio entre la implementación de la inteligencia artificial en educación con un uso ético y responsable, que ayude a mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Estrategias pedagógicas e institucionales para fomentar el uso ético de la inteligencia artificial

Según los resultados, entre las estrategias más mencionadas por los participantes, fueron la formación en competencias digitales con un 10% de semejanza entre las respuestas, que resalta la importancia de fomentar la reflexión crítica, a través de la implementación en el diseño curricular de asignaturas especializadas en alfabetización digital y uso estratégico de la IA, lo que coincide con autores como Aguilar et al. (2023). Por otra parte, un 4% señaló la necesidad de hacer un cambio en la dinámica académica, destacando que las tareas tradicionales resultan obsoletas y proponiendo actividades prácticas y experienciales. Mientras que un 18% consideró que la IA debe utilizarse únicamente como apoyo complementario, es decir, como guía para aprendizaje, sin sustituir el esfuerzo intelectual del estudiante. Otro 6% de los participantes propuso que se deben establecer limitaciones y regulaciones de uso, tales como restricciones en porcentajes de utilización, límites de tiempo o autorización docente, así como evaluar constantemente los conocimientos mediante pruebas y evaluaciones. Finalmente, la implementación de talleres, cursos de capacitación, seminarios y el fomento del código de ética para la concientización en cuanto al uso ético de la inteligencia artificial, alcanzó un 52% de coincidencia entre respuestas. El otro 10% de las respuestas se consideran irrelevantes para el estudio.

Además, en esta categoría de “Estrategias pedagógicas e institucionales para fomentar el uso ético de la inteligencia artificial” otro 80% de los participantes demostró conformidad en cuanto a que existen estrategias efectivas para fomentar el uso responsable de la inteligencia artificial sin prohibir completamente su uso. Y de esta manera, un 84% de los alumnos encuestados coinciden en que se deberían impartir talleres y una capacitación adecuada tanto a alumnos como a docentes sobre el uso ético y responsable de la inteligencia artificial en educación superior. Ya que si bien, la implementación de IA puede ayudar a los estudiantes a mejorar su aprendizaje y rendimiento académico, también puede presentar desafíos para los docentes en términos de adaptación a nuevas tecnologías y métodos de enseñanza.

Por lo tanto, es importante que las instituciones educativas brinden capacitación y recursos adecuados para maximizar los beneficios de la IA en la educación superior. Según un informe analizado por Macías et al. (2023) los docentes y los estudiantes deben estar capacitados para usar las tecnologías en la educación de forma pertinente y efectiva. Así también, un 82% piensa que la formación en la Licenciatura en Ciencias de la Educación debería contemplar el desarrollo de competencias digitales y ética para responder a las nuevas dinámicas de la sociedad. Esta necesidad por una formación y capacitación integral toma especial relevancia considerando que la población encuestada en este estudio se encuentra próxima a iniciar sus prácticas profesionales, y posteriormente su servicio social, etapas en la que deberán aplicar todos los conocimientos que adquirieron en semestres anteriores para poder desempeñarse en contextos reales. Por tanto, en este estudio se evidencia la necesidad de integrar el uso ético de la inteligencia artificial como parte de la preparación previa a la inserción profesional.

Rol docente frente a la IA

Para esta categoría de “Rol docente frente a la IA” se obtuvo que, un 84% de esta muestra contempla que es importante que los docentes fomenten el uso de inteligencia artificial como apoyo, pero no como sustituto del aprendizaje. Incluso lo refiere Castillo et al, (2024, p. 3962) al mencionar que “los docentes deben ser capacitados para utilizar las herramientas de IA como apoyo a su labor, no como sustitutos”. Desde otra perspectiva el 38% de los encuestados muestran una postura neutral respecto a que se debe considerar pertinente que los docentes establezcan sanciones a sus estudiantes cuando se detecte el uso deshonesto de la inteligencia artificial en actividades académicas, mientras que el 48% se encuentra de acuerdo y totalmente de acuerdo ante tal afirmación. Para esto, el 70% coincide con que los profesores deberían incluir lineamientos claros sobre el uso permitido de inteligencia artificial en las actividades académicas, esto para evitar posibles faltas que conlleven a sancionar a los estudiantes.

Rol y compromiso ético de los estudiantes respecto al uso responsable de la tecnología

En esta última categoría sobre el “Rol y compromiso ético de los estudiantes respecto al uso responsable de la tecnología”, el 80% de la población muestra considera que la comunidad educativa debe sensibilizarse sobre los riesgos del uso inadecuado de la inteligencia artificial en la educación. Mientras que el 84% de ellos contemplan que tienen la responsabilidad de actuar como agentes de transformación para la sociedad al ser parte de la comunidad que integra a la Licenciatura en Ciencias de la Educación, por ello, el 84% de los encuestados refieren a que es fundamental que los futuros Licenciados en Ciencias de la Educación sepan equilibrar el uso de la tecnología con la enseñanza de valores y aprendizaje significativo. Lo que coincide con el análisis realizado por Olmedo et al. (2025) quienes afirman que la competencia digital hace referencia a las habilidades para buscar, validar, gestionar y procesar información para poder construir conocimiento, todo ello en espacios colaborativos.

Así también, el 86% de los participantes mostró un alto interés en el compromiso por fomentar el uso responsable de la tecnología en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Lo que es representativo, ya que, al ser futuros profesionales en el área educativa, se debe asumir un rol importante en la transformación de la práctica educativa y el fomento de valores para las nuevas generaciones, lo cual contribuya al progreso de la sociedad.

CONCLUSIONES

La inteligencia artificial representa una oportunidad para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje en la educación superior, pero su incorporación también plantea riesgos relacionados con el plagio, la pérdida de originalidad, la dependencia tecnológica y la sustitución del esfuerzo cognitivo del estudiante. Por ello, su aprovechamiento debe sustentarse en criterios éticos que permitan complementar, y no reemplazar, las capacidades humanas.

Los resultados evidencian una tendencia hacia usos inadecuados de la inteligencia artificial asociados con factores como la presión por obtener calificaciones aprobatorias, el fácil acceso a estas herramientas y la sobrecarga académica. Aunque los hallazgos no son generalizables, permiten identificar la necesidad de fortalecer las competencias digitales y establecer estrategias que favorezcan un uso crítico, responsable y transparente de estas tecnologías.

En el ámbito institucional, resulta necesario incorporar transversalmente la alfabetización digital y el uso ético de la inteligencia artificial en la formación universitaria. Asimismo, se requieren lineamientos institucionales claros, acciones de capacitación y mecanismos que permitan prevenir prácticas académicas contrarias a la integridad y orientar adecuadamente el empleo de estas herramientas.

En el ámbito docente, se recomienda diseñar actividades que privilegien el análisis, la reflexión, la resolución de problemas y la aplicación práctica de los conocimientos. La supervisión, la retroalimentación continua y la diversificación de las formas de evaluación son fundamentales para comprobar el aprendizaje y reducir la sustitución de las competencias del estudiante por respuestas generadas automáticamente.

En el ámbito individual, la autorregulación constituye un elemento esencial. El estudiante debe asumir una actitud crítica y responsable frente a la inteligencia artificial, verificar la información obtenida, reconocer sus limitaciones y utilizarla como recurso de apoyo sin generar dependencia. En consecuencia, el desafío de la educación superior no consiste en prohibir estas tecnologías, sino en integrarlas de manera ética y equilibrada, preservando la autonomía, el pensamiento crítico, la creatividad y el mérito humano.

REFERENCIAS

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Conflictos de interés:

Los autores declaran no tener conflictos de interés.

Contribución de los autores:

Abigail Angeles Maturano, Javier Moreno-Tapia: Concepción y diseño del estudio, adquisición de datos, análisis e interpretación, redacción del manuscrito, revisión crítica del contenido, análisis estadístico, supervisión general del estudio.

Declaración ética:

El estudio se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica. La participación de los sujetos fue voluntaria y se obtuvo el consentimiento informado de los participantes. Se garantizó la confidencialidad, el anonimato y el respeto a los derechos de poblaciones consideradas vulnerables.