REFLEXIONES EN TORNO A LA EXCELENCIA EDUCATIVA EN CONDICIONES DE DESVENTAJA SOCIAL
REFLECTIONS REGARDING EDUCATIONAL EXCELLENCE IN CONDITIONS OF SOCIAL DISADVANTAGE
Elena Ricardo-Ochoa1
E-mail: elenaro@uho.edu.cu
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4007-7171
Juana María Cubela-González2
E-mail: jmcubela@uh.edu.cu
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-1585-6536
Enaidy Reynosa-Navarro3
Email: ereynosa@ucv.edu.pe
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8960-8239
1 Universidad de Holguín. Cuba.
2 Universidad de Oriente. Cuba.
3 Universidad César Vallejo. Perú.
RESUMEN
La búsqueda de la excelencia en la educación ocupa el quehacer de múltiples países e instituciones educativas, desde los años de la década de 1980 hasta la actualidad. A largo de todo el periodo se afianzan dos enfoques principales de la excelencia educativa, uno que enfatiza en la calidad de los procesos educativos y mide sus resultados, y otro que sin renunciar a la calidad promueve, como condición básica e inseparable de dicha excelencia, la inclusión y la equidad social. En el artículo las autoras reflexionan acerca de la excelencia educativa en condiciones de desventaja social. Las reflexiones que se presentan sobre el tema parten de las informaciones obtenidas a través del método de análisis bibliográfico, para lo cual se toma una muestra de la literatura de autores de diferentes regiones geográficas, aunque se priorizan los estudiosos latinoamericanos, no solo por compartir un mismo espacio geográfico, sino también porque sus estudios abordan problemáticas comunes, más inmediatas, relacionados con el tema.
Palabras clave:
Desigualdad, excelencia educativa, inclusión social.
ABSTRACT
The search for excellence in education occupies the work of multiple countries and educational institutions, from the 1980s to the present. Throughout the entire period, two main approaches to educational excellence are consolidated, one that emphasizes the quality of educational processes and measures their results, and another that, without giving up quality, promotes, as a basic and inseparable condition of said excellence, inclusion and social equity. In the article the authors reflect on educational excellence in conditions of social disadvantage. The reflections presented on the topic are based on the information obtained through the bibliographic analysis method, for which a sample of the literature of authors from different geographical regions is taken, although Latin American scholars are prioritized, not only because they share a same geographical space, but also because their studies address common, more immediate problems related to the topic.
Keywords:
Educational excellence, inequality, social inclusion.
INTRODUCCIÓN
A partir de los años de 1980, avalado por políticas públicas y normas internacionales, diversas sociedades, instituciones educativas e investigadores focalizan la atención en la búsqueda de la excelencia en la educación. En un primer momento, se abre paso un enfoque centrado en la calidad de los procesos educativos. De ahí la importancia otorgada a los cambios en la estructura de los contenidos curriculares, distribución de recursos, niveles de desempeños exigidos, y sistemas de evaluación y control. Luego, hacia finales de la década de 1990, comienza a destacarse un enfoque de la excelencia educativa asociado a la equidad e inclusión social (Herrera, 2013; López, 2018; Pérez, 2022).
En el centro del enfoque que vincula excelencia educativa, equidad e inclusión social, se encuentra la preocupación por la creación de condiciones para resolver las graves problemáticas sociales que denotan la ausencia de condiciones de igualdad de acceso, tratamiento, resultados y efectos sociales de la educación. Por eso se defiende que la excelencia educativa conlleva al aprendizaje para todos, el reconocimiento y atención diferenciada a la diversidad, la preparación adecuada de los trabajadores docentes para formar educandos diversos, la modificación de los ambientes escolares, la asignación de recursos, y el vínculo entre la escuela, la familia y la comunidad (Palomares & Sánchez, 2016; Pérez, 2022).
De manera que, reivindicando la importancia de la calidad, aunque en franca crítica a cierto elitismo en los sistemas educativos, se refuerza la visión de que solo es posible alcanzar la excelencia en la educación si se atienden y solucionan cuestiones que, históricamente, lastran las posibilidades de grupos en desventaja social para acceder a una educación de calidad, alcanzar el éxito escolar, y lograr una movilidad ascendente en la vida social.
En esta línea de pensamiento, la educación promueve la excelencia cuando se concentra no solo en instruir, sino en educar, formar, logrando elevar cada vez más los niveles de desempeño y las competencias de los trabajadores docentes y los educandos; al tiempo que se garantiza el acceso de todos a las oportunidades de formación educativa, sin que queden excluidos los grupos sociales vulnerables (Pérez, 2022), y las estructuras de oportunidad, de ascenso en la vida social, faciliten que, realmente, la educación recibida sea un resorte para la integración del individuo en el ámbito laboral y el logro de una vida digna.
Según Navarrete et al. (2019), la calidad y la excelencia en la educación es obra de múltiples actores y agentes socializadores (Estado, instituciones gubernamentales, medios de comunicación, escuelas, familias, instituciones privadas, entre otros), cada uno de los cuales tiene funciones y responsabilidades específicas, pero deben accionar de forma armónica y coordinada. De manera que la búsqueda de la excelencia, la inclusión y el éxito escolar no solo involucran a la escuela, sino a toda la sociedad que puede facilitar, o no, esa búsqueda. Visto así, la excelencia educativa, como proceso y resultado, tiene que recorrer un largo y desafiante camino, especialmente en condiciones de desventaja social, cultural, comunitaria, familiar, personal, entre otras. En el presente trabajo es un artículo de reflexión acerca de la excelencia educativa en condiciones de desventaja social.
METODOLOGÍA
Para el desarrollo del presente trabajo se selecciona, recopila y analiza una muestra de la literatura sobre el tema, principalmente actual, producida por autores de diferentes regiones geográficas. Se priorizan los estudiosos latinoamericanos, por compartir un mismo espacio geográfico y problemáticas comunes, más inmediatas, relacionados con el tema. Se triangulan y analizan críticamente las informaciones obtenidas mediante el análisis bibliográfico, a partir de lo cual se estructuran las consideraciones acordes al objetivo del trabajo. El uso de este método implica la utilización de los métodos teóricos: análisis y síntesis, inducción y deducción, explicación y comprensión.
DESARROLLO
La búsqueda de la excelencia es la educación es un propósito encomiable, que guía el quehacer de numerosas instituciones educativas a nivel mundial. Ello, en todos los niveles de enseñanza, es vital para la inclusión social, la movilidad social y la disminución de las desigualdades, pero sin inclusión y equidad social se reproducirá cierto elitismo educativo, acentuado en el nivel terciario, al tiempo que no pocos grupos sociales desfavorecidos socialmente seguirán quedando en los márgenes de la sociedad (López, 2018).
Se asume que no basta con que, a nivel macrosocial, las sociedades contemplen, en las normas instituidas, la excelencia educativa, la equidad y la inclusión social. Se requiere que las políticas sociales, las medidas y las acciones concretas, en todos los niveles sociales, promuevan y garanticen la atención a la diversidad. También es necesario que se asignen los recursos suficientes para el desarrollo de los procesos educativos, así como para el cambio de las condiciones de vida de las amplias mayorías (Palomares & Sánchez, 2016).
Por su potencialidad para revertir políticas y acciones de mejoramiento social, es preciso que los procesos sociales en marcha no generen, por sí mismos, mayores grados de desigualdad, inequidad y exclusión social, problemáticas que están en el centro de las condiciones de desventaja social. La ampliación objetiva de las brechas entre clases, estratos y grupos sociales amenaza con convertir en letra muerta muchos de los supuestos humanistas que guían a los proyectos sociales (Ricardo et al., 2022). También se requiere que se produzcan cambios socioculturales en todos los agentes socializadores y transformaciones estructurales para actuar en pos de la inclusión y la equidad social (López, 2018).
Respecto a lo anteriormente dicho, es sugerente que los países latinoamericanos muestren desiguales resultados en el acceso, la permanencia, el tránsito y la culminación exitosa de los estudios. Ello se explicaría, principalmente, por la persistencia de desigualdades educativas, cruzadas por desigualdades étnicas, etarias, de género, socioeconómicas, comunitarias, área geográfica de residencia entre otras; que no han sido atendidas adecuadamente y tienden a reproducirse y perpetuarse (Lorente, 2018).
Dichas desigualdades, de larga data en la región latinoamericana, son de carácter estructural, tienen aristas sociales, económicas, culturales, educativas; y retroactúan unas sobre las otras, se naturalizan y afectan todos los procesos en los sistemas educativos. Muestra de ello es que en América Latina no pocos individuos y grupos quedan fuera de la escuela a edades tempranas, una situación que se agrava a partir de que finalizan los niveles de enseñanza que cada sociedad establece como obligatorios. Esta es una realidad que adquiere connotaciones distintas en dichas sociedades (Lorente, 2018).
Toda vez que la enseñanza obligatoria, generalmente, llega hasta el nivel medio, y es aquí donde se produce la mayor desintegración escolar, es relativamente fácil darse cuenta que los más afectados son individuos que están en edades correspondientes a la adolescencia. Son múltiples los factores que influyen en que determinados grupos sociales pierdan el vínculo con la escuela, en un periodo del ciclo vital tan importante en la socialización.
No obstante, esos factores son producidos por condiciones o estados de cosas desfavorables. Los estudios realizados en comunidades vulnerables, sin perder de vista el vínculo entre las condiciones macro, mezo y micro sociales, permiten ganar claridad acerca de cómo operan en la cotidianidad las condiciones desfavorables que atentan contra indicadores del logro de la excelencia educativa en una sociedad.
En tal sentido, existen evidencias empíricas de que muchos niños que viven en familias disfuncionales, sin la alimentación adecuada, sin horarios de descanso, afectados por la violencia al interior de la familia, tienen una elevada incidencia en los alumnos con ausencias e impuntualidades escolares, dificultades en la concentración y el aprendizaje; aspectos todos que afectan el éxito escolar (Marrero, 2011).
Asimismo, se ha constatado la influencia negativa que sobre la integración a la escuela y el rendimiento escolar tienen algunos factores sociales, que no actúan de forma independiente, sino en complejas interrelaciones. Al respecto, por ejemplo, se destaca el entrecruzamiento de las migraciones espontaneas no controladas; configuración de barrios, barriadas y familias vulnerables; disfuncionalidad familiar; y débil relación entre la escuela, la familia y la comunidad (Ricardo et al., 2023).
En un estudio que toma como muestra de estudio a 30 sujetos en situaciones familiares y barriales diferentes, se verifica que poco más del 80 % de los individuos y grupos que desertan de la escuela, entre los 13 y 16 años de edad, tienen una situación socioeconómica desfavorable, que ha venido estructurándose en difíciles itinerarios de vida de las familias de procedencia y de pertenencia, y marcan una persistente desventaja para alcanzar el éxito académico (Ricardo et al., 2022).
De acuerdo a esos hallazgos es posible asumir que, aunque una situación socioeconómica desfavorable pusiera afectar el éxito escolar, la mayor repercusión negativa se produce cuando esa situación indica un estado de pobreza y fallan otros mecanismos sociales, escolares, comunitarios y sociales, que pudieron contribuir a la inclusión de esos individuos al sistema educativo. Estos hallazgos confirmarían algunos de los supuestos del enfoque que relaciona el logro de indicadores de excelencia educativa, inclusión y equidad social.
No menos importante es que la desintegración escolar en el transcurso de la adolescencia termina por afectar la formación de los individuos para integrase al ámbito del trabajo y a la vida social, en general. Se observa, en muchos casos, que ya han formado sus propias familias, los mismos itinerarios de vida en desventaja social que pueden reproducirse y perpetuarse, salvo que se tomen las medidas focalizadas y diferenciadas que permitan la inclusión y la equidad de los sujetos (Ricardo et al., 2022, 2023).
La educación de excelencia es una obra de toda la sociedad y de los múltiples agentes socializadores y requiere, como se ha dicho, de recursos, normas, políticas públicas y medidas concretas. En lo que corresponde a la escuela, en todos los niveles de enseñanza, lograr esa excelencia implica el desarrollo máximo los aprendizajes, el disfrute de los beneficios de los procesos escolares. Ello, independientemente de la procedencia social, las características y el lugar donde se vive (Navarrete et al., 2019; Pérez, 2022).
Visto así, la educación de excelencia conlleva la inclusión en los procesos sustantivos a sujetos que tienen puntos de partida y de llegada diferentes. De ahí la importancia de reconocer las diferencias, atender la diversidad, así como promover la preparación continua de los docentes para trabajar en pos de la inclusión social. Al mismo tiempo se requiere la modificación los ambientes escolares, contar con recursos materiales y promover el vínculo entre la escuela, la familia y la comunidad (Pérez, 2022).
Existen circunstancias que rodean a las instituciones escolares que generan distintos grados de dificultad para lograr la excelencia educativa. Es más fácil buscar la excelencia desde escuelas situadas en ambientes ordenados, contando con los recursos humanos y materiales, con alumnos que tienen una alta formación previa, y sus proyectos de vida lo orientan hacia la búsqueda del éxito escolar. Al contrario, se hace más difícil alcanzar la excelencia en escuelas que, comparativamente, están en desventaja teniendo en cuenta los aspectos mencionados.
Algunos estudios ilustran las dificultades y retos de las instituciones escolares en circunstancias desventajosas para alcanzar la excelencia. Por ejemplo, se ha comprobado que las desigualdades sociales tienden a percibirse por los propios sujetos como una limitante para alcanzar el éxito académico, que cuando la violencia se afianza a nivel social y comunitario, y es escaso el acompañamiento de las instituciones; tienden a trastocarse las relaciones educativas (Quijada, 2022).
Sin embargo, las dificultades mencionadas se pueden compensar, en parte, con la interacción respetuosa y empática entre alumnos y profesores, un saber escuchar a los jóvenes, preparación para atender las diferencias y dificultades, compromiso docente, capacidad para resolver conflictos y promover cambios. Se considera que ello puede marcar la diferencia en una sociedad que exige con urgencia el concurso de sus escuelas para reducir la violencia y la delincuencia (Quijada, 2022).
A conclusiones sugerentes arriban otros investigadores, que son válidas para cualquier nivel del sistema educativo. En un estudio del tema en el ámbito universitario, se encuentran evidencias empíricas y teóricas de que, en la excelencia académica en contextos sociales y educativos de acentuada desigualdad y diversidad, no es un objetivo fácil, pero al cual no se debe renunciar. Estos contextos trabajan por la inclusión de estudiantes diversos a razón de su estrato social, calidad de su formación previa, habilidades, conocimientos, características personales y valores (Herrera, 2013).
Tratándose de la enseñanza universitaria, los estudiantes requieren de cierta base formativa, al tiempo que a lo largo de la vida universitaria los alumnos desarrollan habilidades, conocimientos y competencias. No obstante, es innegable que este es un nivel de enseñanza competitivo, donde los puntos de partida de desventaja deben compensarse no solo con la voluntad, el esfuerzo y la dedicación de los estudiantes, sino también con la creación de condiciones institucionales favorables, preparación continua de los trabajadores docentes, creatividad y flexibilidad en los procesos formativos (Herrera, 2013).
Se asume que, debido a las necesidades sociales y comunitarias, los parámetros para medir el éxito académico y el trabajo por la excelencia, deben verse como proceso y resultado. Para algunas sociedades e instituciones, en ocasiones, lo más importante es lograr una base de conocimiento y formación que posibilite el avance de los sujetos y comunidades en desventaja. Nada de lo dicho niega que, cualquiera que sea el punto de partida familiar, barrial, académica del estudiante, la permanencia en la escuela y el éxito escolar tiene mucho que ver, también, con la voluntad, entrega, responsabilidad y dedicación del estudiantado para alcanzar los objetivos académicos (López, 2018).
Por otra parte, las desventajas de algunos sujetos pueden ser de otro orden, pero igual demandan de inclusión para superar las dificultades para lograr un desempeño escolar exitoso. Así, el éxito en condiciones de inclusión de individuos con necesidades especiales relacionadas con déficits biológicos o físicos, requiere de condiciones institucionales favorables, actitud favorable de los docentes, formación en inclusión y discapacidad, saber cómo evaluar y cómo tratar a la persona con discapacidad, e interacción informada y empática entre profesores y estudiantes (Pérez, 2022).
En sentido general se asume que el éxito de un proceso educativo tiene mucho que ver con su capacidad para promover condiciones de inclusión y equidad, desarrollo de conocimientos, habilidades, capacidades y destrezas; que en conjunto lleven a que los aprendizajes tengan un sentido tanto para los estudiantes como para la sociedad en que se vive (López, 2018; Quijada, 2022). Una arista relacionada con la importancia de los aprendizajes con sentido es hasta qué punto la formación lograda en la escuela responde a las necesidades de una sociedad, cómo perciben los estudiantes las posibilidades de ascender socialmente a partir de los aprendizajes adquiridos y lograr condiciones de trabajo y de vida dignos.
En este orden de ideas, está demostrado que esos aprendizajes con sentido se afectan negativamente el éxito académico, cuando las estructuras de oportunidad de ascenso en la vida social no son suficientes, o cuando los sujetos perciben que se puede lograr mayores retribuciones en profesiones que exigen una baja cualificación y menor esfuerzo individual (Ricardo et al., 2023). En una sociedad los procesos pueden transcurrir de manera más o menos conflictual, pero siempre están presentes contradicciones. Una de ellos es la que se puede producirse entre los elevados niveles de instrucción alcanzados y las posibilidades reales de inserción en labores adecuadas al perfil y calificación, lo que agudiza la subutilización de la fuerza de trabajo calificada, con implicaciones, en forma de retroacción, en todos los procesos sociales, incluidos los escolares (Fernández, 2013).
Por muchas razones las posibilidades de éxito escolar tienen a afectarse en periodos de crisis económica profunda y de larga duración, más si se vive simultáneamente un proceso de cambios sociales. Nada inventan los investigadores consultados al enfatizar que, a nivel social, no puede hablarse de excelencia educativa al margen de la inclusión y la equidad social. Justamente, los periodos de crisis revelan como ningún otro los efectos del acrecentamiento de la desigualdad y la estratificación social.
En este orden de cosas, las crisis son momentos de débil o nulo crecimiento económico, dificultades en la transportación pública y privada, disminución de recursos que son necesarios para enfrentar las tareas escolares, déficits de recursos que afectan la capacidad del Estado para encauzar políticas sociales y a todos los medios de los grupos sociales para satisfacer sus necesidades, especialmente los que pertenecen a los estratos sociales más desfavorecidos.
Es comprensible, aunque no justo, que los grupos sociales más vulnerables, por ejemplo, tengan mayores dificultades para acceder a un medio de transportación, desplazarse hacia la escuela y cumplir con los parámetros de asistencia y puntualidad. También, es mucho más difícil, y en ocasiones imposible, que los que se encuentran en un estado de pobreza accedan a un celular de calidad o a una computadora, medios que son indispensables para acceder a la bibliografía y resolver las tareas docentes, más en tiempos donde se avanza en la transformación digital.
Solo por cuestiones de medio de transporte y de comunicación, el gasto de tiempo y esfuerzo de los grupos más vulnerables para enfrentar los objetivos docentes puede ser bien alto, lo que exigiría de ellos un extra esfuerzo y voluntad. Ello poniendo en suspenso si logran acceder a una alimentación adecuada, que posibilite reponer las energías necesarias. Por supuesto, la connotación de lo último dicho, para cada sociedad, depende de si la sociedad busca y cuenta con otros mecanismos para compensar dichos efectos sobre los grupos más vulnerables.
Con todo, cuando se habla de desigualdades sociales y de estratificación social se alude a problemáticas para nada baladíes. Se refiere a la existencia de grupos sociales que tienen una posición diferente en las estructuras sociales, un diferente acceso a la riqueza social, pertenecen a clases y estratos sociales formados, cuyos niveles de consumo y poder real para satisfacer determinadas necesidades es diferente, y por consiguiente tienen puntos de partida desiguales para cumplir con las expectativas de éxito socialmente estructuradas (Espina et al., 2011).
Justamente son esos grupos en situaciones de desventaja los que históricamente, por las razones que sean, presentan cierta fragilidad para encontrar empleo, especialmente de aquellos más cualificados y mejor remunerados, los que tienen menos redes familiares y escasas posibilidades de aprovechar las estructuras de oportunidad y los que ven que en sus familias de generación en generación se encuentra en el extremo más desventajoso de las desigualdades sociales (Voghon, 2012; Ricardo et al., 2023).
Al mismo tiempo, a nivel microsocial, se observa el efecto de los déficits de recursos y la consolidación de barrios en situaciones desfavorables, donde se debilitan todos los reguladores del comportamiento social y como una de sus ramificaciones menguan las influencias positivas sobre la búsqueda del éxito escolar (Ricardo & Pino, 2016). A pesar de pueden estar presentes en cualquier tipo de comunidad, en las comunidades más vulnerables tienden a presentarse de manera más descarnada, y con mayor connotación, fenómenos que denotan procesos desregulación social.
Evidencia de lo último es el avance, en algunos grupos y comunidades, de una mayor anuencia social hacia actitudes y comportamientos que implican una trasgresión social, e incluso se aceptan y naturalizan algunas formas de obrar que contrarían abiertamente las normas sociales y morales instituidas. Tras esos fenómenos subyace la pérdida de la autorregulación moral, que termina afectando el cumplimiento de las responsabilidades individuales, familiares y sociales, con repercusiones negativas en los vínculos entre las instituciones socializadoras (Ricardo & Pino, 2016).
Existen suficientes evidencias de que en periodos de crisis en una sociedad puede incrementarse la desintegración escolar, que luego repercutirá en la integración laboral. Al mismo tiempo se pudiera acentuarse la autoreproducción de la intelectualidad (Domínguez, 2011). Estas son realidades que mucho tienen que ver con las desiguales sociales, la diferente preparación y recursos de las familias para accionar positivamente en pos del éxito académico de los más jóvenes, así como la debilidad de los mecanismos sociales para atenuar los efectos del empeoramiento de las condiciones sociales sobre los grupos en situaciones de desventaja social.
Por otra parte, la acción de las normas y de los agentes socializadores no siempre incide en una dirección positiva de acuerdo a los criterios de éxito en una sociedad y los medios para lograr ese éxito. Es menos probable que los individuos muestren responsabilidad y se esfuercen por alcanzar el éxito escolar cuando la familia promueve comportamientos transgresores, contrario a lo que exigen las instituciones oficiales (Ricardo & Pino, 2016).
Pero, en condiciones de crisis las influencias suelen ser más contradictorias, a razón de que la sociedad suele experimentar pérdida de referentes, inseguridad ontológica, afectaciones en los valores, la sensación de futuridad y en la capacidad y voluntad de prever, proyectar metas y de orientarse hacia ellas (Alonso, 2009). Todo ello afecta características de los sujetos que, como ya se ha dicho anteriormente, son importantes para el logro de los objetivos académicos. En situaciones de vulnerabilidad socioeconómica, cultural y familiar de larga duración es más probable que muchos sujetos se concentren en vivir el día a día, a través de medios que no impliquen puntualidad, disciplina y cumplimiento de horarios (Ricardo et al., 2022).
Una de las mayores repercusiones negativas sobre la integración escolar y el futuro de los sujetos y la vida social se produce cuando el individuo queda fuera de la escuela a edades tempranas, la familia no cumple con sus funciones afectivas, educativas, económicas y, durante un periodo más o menos prolongado, el individuo forma parte de grupos informales que ejercen una influencia negativa, contradictoria, ambivalente sobre sus miembros (Ricardo & Pino, 2016).
En el complejo camino de búsqueda de la excelencia educativa, en el sentido que se asume en este trabajo, la inclusión y la equidad son indispensables., e implican para su consecución condiciones y medidas desde las cuales se garanticen la igualdad de oportunidades en el acceso a la educación, igualdad en el tratamiento educativo, igualdad en los resultados, e igualdad en los efectos sociales. La excelencia en la educación es posible cuando se rompen las barreras que limitan el acceso a la educación, se promueve una educación que se ajuste a las necesidades y demandas de educandos, docentes y la sociedad, se garanticen las condiciones de permanencia y progreso educativo y ello tiene un impacto favorable en los sujetos y en toda la sociedad (Palomares & Sánchez, 2016; López, 2018).
El énfasis que se ha puesto, a lo largo de este trabajo, en cuestiones que tienen que ver con condiciones desfavorables y grupos en desventaja social obedece al propio objetivo trazado, y el llamado de atención acerca de que la búsqueda de la excelencia en las instituciones escolares debería garantizar la inclusión de los distintos grupos sociales. Nada de lo dicho debe ser interpretado como expresión de cierto estigma de los grupos más vulnerables, ni de los barrios que en esas condiciones se encuentran. Bien es sabido que el comportamiento social sigue itinerarios diferentes, en las mismas situaciones sociales, incluso dentro de las condiciones más adversas.
CONCLUSIONES
El presente trabajo posibilitó profundizar, a modo de acercamiento, en la excelencia educativa en condiciones desfavorables. Por la importancia del tema es vital continuar profundizando en los estudios que den cuentan de las aristas analizadas u otras de interés. La excelencia educativa como proceso y resultado es más difícil, aunque no imposible en condiciones sociales desfavorables.
La búsqueda de la excelencia en las instituciones educativas, aun en condiciones adversas, es un objetivo al que ninguna institución debería renunciar. La inclusión y la equidad social son inseparables de la excelencia educativa. A nivel social es difícil referir que la educación es excelente, cuando miles de sujetos quedan excluidos de los procesos educativos formales, por razones no atribuibles a individuos aislados.
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