EL TRABAJO COLABORATIVO COMO ESTRATEGIA DE SOCIALIZACIÓN PARA MEJORAR LA CONVIVENCIA EN EL AULA

COLLABORATIVE WORK AS A SOCIALIZATION STRATEGY TO IMPROVE CLASSROOM COEXISTENCE

 

Marissa Esmeralda Rincón-Anaya1

E-mail: esmeralda101490@gmail.com

ORCID: https://orcid.org/0009-0009-7301-0350

Lilian Gisela Espinoza-Pizaña1

E-mail: lilian250584@gmail.com

ORCID: https://orcid.org/0009-0002-7614-760X

1 Universidad Pablo Latapí Sarre. México.

 

Presentación: 23/06/2026

Aceptación: 28/07/2026

Publicación: 01/09/2026

 

RESUMEN

La investigación tuvo como objetivo, implementar el trabajo colaborativo, como estrategia para el fortalecimiento de la convivencia escolar en un grupo de alumnos de segundo año de la escuela primaria Miguel Hidalgo. Tomando en cuenta que la educación es un proceso que va encaminado al desarrollo de las competencias intelectuales, afectivas y morales que cada persona posee, basándose siempre en las normas de la convivencia de la sociedad a la que pertenecen. Tiene como finalidad promover el desarrollo integral del ser humano para posibilitar la conducta moral correcta, la cual se va adquiriendo a lo largo de la vida de los individuos y que permite una sana convivencia. Hoy en día, en las instituciones escolares, los temas relacionados con los procesos de convivencia entre los escolares han recuperado importancia; sobre todo, ante la presencia de enfrentamientos escolares, que se han convertido últimamente en la mayor preocupación de la sociedad; un ejemplo de ello, es la gran cantidad de artículos que aparecen en los medios de comunicación, a pesar de que en las escuelas se transmiten los valores para crear ambientes de buena convivencia; hay que reconocer, que hablar de valores debería ser una actividad igual de importante que abordar los contenidos de cualquier asignatura.

Palabras clave:

Convivencia, trabajo colaborativo, valores, integración, familia.

 

ABSTRACT

The research aimed to implement collaborative work as a strategy to strengthen school coexistence in a group of first-year students at the Miguel Hidalgo primary school. Education is a process aimed at developing the intellectual, emotional, and moral competencies that each person possesses, always based on the norms of coexistence in the society to which they belong. Its purpose is to promote the integral development of the human being to enable correct moral conduct, which is acquired throughout an individual's life and allows for healthy coexistence. Today, in educational institutions, issues related to coexistence processes among students have regained importance, especially given the prevalence of school conflicts, which have recently become a major concern for society. An example of this is the large number of articles appearing in the media, despite the fact that schools transmit values to create environments of positive coexistence. It must be acknowledged that discussing values should be considered as important as addressing the content of any subject.

Keywords:

Coexistence, collaborative work, values, integration, family.

 

INTRODUCCIÓN

La convivencia escolar constituye uno de los pilares fundamentales para garantizar una educación integral y la formación de ciudadanos capaces de desenvolverse en sociedades caracterizadas por la diversidad, la participación democrática y la resolución pacífica de los conflictos. En la actualidad, la escuela ha dejado de ser un espacio exclusivamente destinado a la transmisión de conocimientos para convertirse en un escenario donde convergen procesos de aprendizaje académico, desarrollo socioemocional y construcción de valores que permiten fortalecer las relaciones humanas. En este contexto, el aprendizaje colaborativo adquiere una importancia creciente al promover experiencias educativas centradas en la interacción, la cooperación y la corresponsabilidad entre los estudiantes, favoreciendo no solo la adquisición de conocimientos, sino también el desarrollo de competencias relacionadas con el pensamiento crítico, la comunicación efectiva, la empatía, el respeto y la capacidad para trabajar con otros hacia objetivos comunes.

Como señalan Barragán et al. (2010); y Guamán-Gómez (2024), el aprendizaje colaborativo facilita el desarrollo de saberes teóricos, prácticos y formativos, permitiendo fortalecer habilidades de relación, comunicación, tolerancia, respeto y disposición para escuchar, competencias indispensables para afrontar los retos de una sociedad en permanente transformación. En la misma línea, Heredia Banegas et al. (2024) sostienen que el aprendizaje colaborativo trasciende el ámbito estrictamente académico al constituirse en un mecanismo para fortalecer la convivencia escolar mediante el desarrollo de habilidades sociales, la inclusión, la comunicación asertiva y la resolución pacífica de conflictos, favoreciendo la construcción de comunidades educativas más participativas y respetuosas.

Asimismo, Bermeo Ganchoso et al. (2026) evidencian que la aplicación sistemática del aprendizaje cooperativo y del trabajo colaborativo fortalece significativamente la convivencia escolar, al incrementar la empatía, la participación, el trabajo en equipo y el respeto mutuo, además de reducir las conductas disruptivas y mejorar el clima escolar. De manera complementaria, Villareal-Román et al. (2026) destacan que el trabajo colaborativo favorece la integración de los estudiantes, fortalece las relaciones interpersonales y mejora simultáneamente los procesos de aprendizaje, demostrando que la cooperación entre pares constituye una estrategia pedagógica eficaz para promover tanto el rendimiento académico como una convivencia escolar positiva e inclusiva.

Desde esta perspectiva, el trabajo colaborativo constituye una estrategia pedagógica que trasciende la simple organización de actividades grupales. Perea (2019) sostiene que esta metodología fomenta el diálogo, la unidad, el compromiso, la solidaridad, la generosidad y el reconocimiento del aporte de cada integrante del grupo, promoviendo el respeto por los diferentes roles y favoreciendo la participación activa de todos los estudiantes. Estas características convierten al trabajo colaborativo en una herramienta capaz de potenciar los procesos de aprendizaje y, simultáneamente, disminuir los conflictos que suelen surgir durante la interacción cotidiana dentro del aula.

En este sentido, Barragán et al. (2010) destacan que el fortalecimiento de habilidades sociales y comunicativas contribuye significativamente al mejoramiento de la convivencia escolar, mientras que Restrepo (2002) plantea que la transformación de los ambientes escolares exige privilegiar procesos de mediación, conciliación, negociación y diálogo como alternativas para enfrentar los conflictos de manera pacífica. Bajo esta concepción, el aula se convierte en un espacio de construcción colectiva donde los estudiantes aprenden no solamente contenidos curriculares, sino también formas de convivencia fundamentadas en el respeto mutuo y la cooperación.

La preocupación por fortalecer la convivencia escolar responde a una tendencia internacional orientada a construir sistemas educativos más inclusivos, participativos y democráticos. En las últimas décadas, la educación ha ampliado su propósito tradicional de transmisión de conocimientos para incorporar el desarrollo de competencias sociales y emocionales que favorezcan el respeto por la diversidad, la cooperación, la inclusión y la resolución pacífica de los conflictos.

Desde esta perspectiva, la convivencia escolar se concibe como un componente transversal del proceso educativo, estrechamente vinculado con la formación integral del estudiante y con la construcción de ambientes de aprendizaje seguros, respetuosos y colaborativos. En consecuencia, promover una cultura de convivencia basada en el diálogo, la empatía, la participación y el respeto mutuo constituye una condición indispensable para mejorar la calidad educativa y contribuir a la formación de ciudadanos capaces de convivir responsablemente en sociedades cada vez más diversas y complejas.

En el contexto latinoamericano, diversos países han impulsado reformas dirigidas a fortalecer la inclusión y mejorar la convivencia dentro de las instituciones educativas. En Chile, por ejemplo, la entrada en vigor de la Ley de Inclusión Escolar en 2016 estableció la obligación de promover el respeto por la diversidad, eliminar cualquier forma de discriminación y garantizar una educación inclusiva de calidad (Valdés et al., 2017). Estas transformaciones evidencian que la convivencia escolar constituye actualmente uno de los principales desafíos de las políticas educativas de la región, particularmente frente al incremento de situaciones relacionadas con la violencia, la exclusión y la discriminación entre estudiantes.

En México, esta problemática adquiere una relevancia especial debido a los elevados índices de violencia escolar registrados durante los últimos años. De acuerdo con el análisis citado por Valadez (2014), basado en información de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el país ocupa uno de los primeros lugares en casos de acoso escolar en educación básica. Millones de estudiantes han experimentado diferentes formas de violencia dentro del entorno escolar, incluyendo agresiones verbales, amenazas, violencia física, exclusión social y, más recientemente, manifestaciones de violencia mediante las redes sociales. Estos datos evidencian que la violencia escolar continúa representando un problema que afecta el bienestar de los estudiantes, deteriora el clima del aula y limita las oportunidades de aprendizaje, independientemente de la edad, el contexto social o el tipo de institución educativa.

Frente a esta realidad, la Nueva Escuela Mexicana reconoce que la educación debe orientarse hacia la formación integral de niñas, niños, adolescentes y jóvenes mediante un aprendizaje inclusivo, colaborativo, equitativo y pluricultural. Asimismo, el Plan de Estudios 2012 y 2022 para educación primaria establece que la formación cívica y ética debe promover valores como el respeto a la legalidad, la igualdad, la libertad con responsabilidad, el diálogo, la participación democrática, la inclusión y la búsqueda de acuerdos, principios indispensables para fortalecer la convivencia escolar y favorecer la formación de ciudadanos comprometidos con la construcción de una sociedad más justa y pacífica (México. Secretaría de Educación Pública, 2011, 2017, 2022). En este mismo documento se plantea que docentes y estudiantes deben reconocer la igualdad en dignidad de todas las personas, comprender la diversidad como una riqueza social y asumir compromisos colectivos que contribuyan al mejoramiento del entorno escolar y comunitario.

A pesar de este marco normativo y de las orientaciones establecidas por las políticas educativas nacionales, la convivencia escolar continúa representando un desafío para numerosas instituciones de educación básica. La presencia de conflictos entre estudiantes, conductas agresivas, actos de exclusión y dificultades para resolver las diferencias mediante el diálogo evidencian que la promoción de valores y habilidades para la convivencia aún constituye una tarea pendiente. Gutiérrez & Pérez (2015) señalan que la convivencia escolar debe orientarse hacia la disminución progresiva de las distintas manifestaciones de violencia, fortaleciendo los ambientes de aprendizaje y las relaciones entre todos los integrantes de la comunidad educativa. De igual forma, sostienen que las tensiones y conflictos propios del contexto escolar deben abordarse desde una perspectiva formativa que permita transformarlos en oportunidades para el aprendizaje, favoreciendo cambios que impacten inicialmente en la escuela y, posteriormente, en la sociedad en su conjunto.

En consecuencia, uno de los principales retos del profesorado consiste en generar ambientes de aprendizaje caracterizados por el respeto, la participación y la cooperación. La convivencia pacífica no surge de manera espontánea, sino que requiere la implementación de estrategias didácticas que permitan desarrollar habilidades sociales, fortalecer la empatía y promover el reconocimiento de la diversidad. En este sentido, la educación para la convivencia se ha convertido en una prioridad para numerosas instituciones educativas que enfrentan elevados niveles de conflictividad dentro de sus aulas, situación que exige a los docentes incorporar nuevas metodologías orientadas a prevenir la violencia y fortalecer las relaciones interpersonales entre los estudiantes. De acuerdo con el Programa de Estudios 2012, la Formación Cívica y Ética debe favorecer que los alumnos ejerzan su libertad con responsabilidad, regulen su conducta conforme a principios éticos y democráticos y comprendan que todas las personas poseen la misma dignidad y los mismos derechos, independientemente de sus diferencias individuales o culturales (México. Secretaría de Educación Pública, 2011).

Sin embargo, la realidad observada en la Escuela Primaria Miguel Hidalgo dista considerablemente de estos propósitos educativos. De acuerdo con las observaciones realizadas por las investigadoras, dentro de las aulas prevalecen conductas de agresión verbal y física, dificultades para el respeto de normas básicas de convivencia y frecuentes conflictos entre compañeros, generando un ambiente que afecta el aprendizaje y el desarrollo integral de los estudiantes. Esta situación evidencia la necesidad de implementar estrategias pedagógicas que contribuyan a mejorar las relaciones interpersonales y fortalezcan la convivencia escolar. Como señalan López de Mesa-Melo et al. (2013), convivir implica aprender a relacionarse con otras personas mediante procesos permanentes de socialización, en los cuales el respeto por las diferencias constituye un elemento esencial para el desarrollo humano.

La creciente preocupación por la violencia escolar ha despertado un amplio interés tanto en el ámbito educativo como en la sociedad en general. Las diferentes formas de violencia presentes en las instituciones escolares, entre ellas la agresión verbal, la exclusión social y la violencia física, repercuten directamente en el rendimiento académico, el bienestar emocional y el desarrollo social de los estudiantes. En muchos casos, estas conductas tienen su origen en patrones de convivencia aprendidos dentro del entorno familiar y posteriormente reproducidos en la escuela, convirtiendo el aula en un espacio donde confluyen diversas problemáticas sociales. Caballero (2010) advierte que la conflictividad escolar se ha transformado en una de las principales preocupaciones de la sociedad contemporánea, debido a su impacto sobre la calidad de los procesos educativos y las relaciones entre los miembros de la comunidad escolar.

En este contexto, el trabajo colaborativo representa una alternativa pedagógica capaz de fortalecer la convivencia escolar mediante el desarrollo de valores como el respeto, la solidaridad, la responsabilidad compartida y la tolerancia. La interacción permanente entre los estudiantes favorece la construcción de acuerdos, el reconocimiento de distintos puntos de vista y la resolución conjunta de problemas, aspectos fundamentales para consolidar ambientes de aprendizaje más participativos e inclusivos. Salazar & Herrera (2007) sostienen que los valores constituyen la guía del comportamiento humano y permiten orientar las acciones hacia formas de convivencia más armónicas, mientras que Rodríguez & Vaca (2010) destacan que el aula constituye un espacio privilegiado para promover el diálogo, la reflexión, el consenso y el reconocimiento de las diferencias, fortaleciendo la convivencia democrática desde las primeras etapas de formación.

Asimismo, la convivencia escolar se encuentra estrechamente vinculada con los principios de inclusión promovidos por la Nueva Escuela Mexicana. La educación inclusiva parte del reconocimiento de que todas las personas, independientemente de sus características individuales, tienen derecho a recibir una educación de calidad en condiciones de igualdad. En consecuencia, las instituciones educativas deben promover ambientes donde prevalezcan el respeto, la empatía y la valoración de la diversidad, favoreciendo la participación activa de todos los estudiantes y reduciendo cualquier forma de exclusión o discriminación. Alcanzar este propósito requiere transformar no solo las prácticas pedagógicas, sino también las relaciones que se construyen cotidianamente dentro del aula, fortaleciendo una cultura escolar basada en la cooperación, la equidad y el reconocimiento de la dignidad humana.

Bajo este contexto, la problemática identificada en la Escuela Primaria Miguel Hidalgo pone de manifiesto la necesidad de implementar estrategias didácticas que favorezcan el fortalecimiento de la convivencia escolar mediante el trabajo colaborativo. Las constantes situaciones de violencia, los conflictos entre estudiantes y las dificultades para construir relaciones basadas en el respeto justifican la pertinencia de la presente investigación. Este estudio busca determinar si la implementación del trabajo colaborativo constituye una estrategia eficaz para fortalecer la convivencia escolar en los estudiantes de segundo grado de esta institución educativa, aportando evidencia que contribuya al diseño de prácticas pedagógicas orientadas a la construcción de ambientes escolares más inclusivos, participativos y libres de violencia.

MATERIALES Y METODOS

La investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, el cual permitió comprender e interpretar la problemática de la convivencia escolar desde el contexto donde ocurre y a partir de las experiencias de los participantes. Este enfoque favorece la exploración de fenómenos sociales complejos mediante procesos inductivos, en los que la información se obtiene directamente del contexto de estudio y se analiza para construir interpretaciones sustentadas en la evidencia empírica y en la literatura científica.

Se adoptó el diseño de investigación-acción, debido a que este posibilita analizar la práctica educativa e implementar estrategias orientadas a transformar la realidad observada. Hernández et al. (2014), señalan que este diseño busca propiciar el cambio social, transformar la realidad y favorecer que los participantes tomen conciencia de su papel dentro del proceso de transformación. Asimismo, Hernández et al. (2014), sostienen que la investigación-acción constituye una metodología orientada a resolver problemas inmediatos y mejorar prácticas concretas mediante la intervención directa en el contexto educativo.

La elección de este diseño respondió a la necesidad de intervenir en una problemática detectada durante la práctica docente, relacionada con las dificultades de convivencia escolar en un grupo de segundo grado de educación primaria. En consecuencia, el proceso investigativo comprendió dos momentos complementarios: una fase diagnóstica, orientada a identificar las principales debilidades de la convivencia en el aula, y una fase de intervención, dirigida a implementar un plan de acción basado en el trabajo colaborativo como estrategia para fortalecer las relaciones interpersonales entre los estudiantes.

Durante la fase diagnóstica se realizó un proceso sistemático de autoevaluación de la práctica docente mediante una rúbrica construida a partir de los dominios propuestos por Danielson (2011). Este instrumento permitió identificar la convivencia escolar como el principal aspecto susceptible de mejora dentro del ambiente de aprendizaje. Conforme a la Secretaría de Educación Pública (2011), las rúbricas constituyen instrumentos de evaluación que facilitan valorar el grado de desarrollo de conocimientos, habilidades, actitudes y valores mediante indicadores previamente establecidos, permitiendo fundamentar la toma de decisiones pedagógicas.

La recolección de información se efectuó mediante la técnica de observación participante, la cual permitió a las investigadoras registrar de manera directa los comportamientos, interacciones y dinámicas desarrolladas dentro y fuera del aula. Como instrumento de apoyo se utilizó la videograbación. Con el propósito de fortalecer la credibilidad de los resultados, la información obtenida fue sometida a un proceso de triangulación con las evidencias derivadas de las rúbricas aplicadas durante el desarrollo de las actividades propuestas.

El análisis de la información permitió identificar cuatro categorías centrales: comunicación en el aula, trabajo colaborativo, práctica de valores y conflicto escolar. Estas categorías orientaron el diseño del plan de acción denominado Para tener una bonita amistad por la convivencia debemos empezar, cuya finalidad consistió en fortalecer la convivencia escolar mediante actividades colaborativas centradas en el desarrollo del respeto, la cooperación, la solidaridad y la resolución pacífica de conflictos.

El plan de intervención estuvo integrado por cinco actividades secuenciales: Los abrazos, orientada a favorecer la integración grupal mediante la conformación aleatoria de equipos; El valor de la amistad, centrada en el fortalecimiento de las relaciones interpersonales mediante la elaboración de cartas entre compañeros; El respeto, enfocada en la reflexión y construcción colectiva de este valor a través de la elaboración de trípticos; Cuento animado, actividad desarrollada con la participación de las familias mediante la representación de cuentos utilizando títeres elaborados por los propios padres; y Hora de investigar, en la que los estudiantes identificaron colaborativamente los espacios escolares donde se generaban conflictos y propusieron acciones preventivas para favorecer una convivencia pacífica durante el recreo.

La investigación se llevó a cabo en una escuela primaria pública ubicada en una zona semiurbana. La población participante estuvo conformada por un grupo de segundo grado integrado por 24 estudiantes, de los cuales nueve eran hombres y quince mujeres, con edades comprendidas entre seis y siete años, además de las docentes investigadoras responsables del proceso de intervención pedagógica.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Para realizar un análisis reflexivo de las actividades desempeñadas se realizó un proceso importante que fue la autoevaluación de la tarea desarrollada. Con ello se pudieron identificar de manera adecuada las áreas de oportunidad para desempeñar un trabajo que cumpla con las exigencias de la profesión docente. Las relaciones personales se llevan a cabo mediante la convivencia que existe entre los alumnos de las instituciones escolares, las cuales deben ser positivas para que a partir de ellas no empiece la disciplina escolar.

En un primer momento, se desarrolla la observación directa para identificar las manifestaciones de convivencia más recurrentes de los niños, así como también se observaron sus actitudes. Durante el análisis de esta observación se pudo dar cuenta de los siguientes resultados, provenientes de las actividades más recurrentes:

• La atención de los estudiantes a la explicación de la docente se interrumpe con facilidad.

• Los niños con frecuencia se agreden física y verbalmente durante cualquier actividad de la institución.

• Frente a las actividades que les plantean en clase, los alumnos se les dificulta realizar razonamientos, esto se debe a su falta de concentración e interés.

• Los niños a veces trabajan en equipo, teniendo responsabilidades a la hora de trabajar.

• Se presenta frecuentemente indisciplina dentro y fuera del aula de clase.

Es claro concluir que en el grupo de niños observados hay deficiencia en el manejo de normas básicas de disciplina y de un adecuado comportamiento en cada una de las actividades. El desarrollo de las actividades de clase se ve afectado por la indisciplina, perdiéndose el propósito de las tareas de aprendizaje, motivo por el cual los objetivos esperados por la docente no son alcanzados a plenitud.

En todo momento de la clase es normal encontrarse con discusiones entre el docente y sus alumnos, de esta manera se construye el aprendizaje esperado gracias a que los alumnos dan diversas aportaciones las cuales son den de gran utilidad.

VR1-DI: La actividad que vamos a realizar lleva como nombre los abrazos, escuchen con mucha atención ya que es una actividad muy divertida pero antes es necesario que respondan algunas preguntas, pero recuerden que para que puedan participar primero tienen que levantar la mano, porque si todos hablan al mismo tiempo no se entenderá absolutamente nada, haber alguien de ustedes sabe qué es la convivencia.

VR1-DI: ¿Ustedes creen que la convivencia quiere decir pelear?

VR1-A22: No maestra es convivir, platicar y jugar.

VR1-DI: ¿Ustedes conocen personas que son enojonas y peleoneras? ¿Tendrán amigos?

VR1-A11: No maestra a los niños que pelean nadie plática con ellos y tampoco juegan porque tiene miedo de que les peguen.

VD1-A23: Yo tengo una primita que pelea con su hermanita cuando no le quiere prestar sus juguetes y a veces hasta la golpea en los brazos o le da patadas bien recio y la hace llorar.

VR1-A25: Maestra mi vecino también pela mucho conmigo cuando voy a su casa a jugar, a veces me hace llorar por eso mi mamá ya no me deja ir a su casa porque dice que es muy chiflado.

Es importante disponer de buena actitud al momento de desarrollar las actividades porque de eso depende que se realice de manera significativa y trascendente favoreciendo un ambiente de aprendizaje en el que los valores están presentes y por lo tanto la convivencia se vuelve armónica y con respeto, poniendo en práctica los valores y sentimientos de las personas.

El análisis de la práctica docente significó una tarea importante para identificar debilidades en la misma; por lo que, en un primer momento se realizó una actividad, en la que se obtuvo como resultado, una posible área de mejora en la convivencia. En la práctica docente que se realiza diariamente es muy común que se susciten acontecimientos que se originan a partir de una problemática, ocasionando que se presenten agentes obstaculizadores para los procesos de aprendizaje.

Se efectuó la recolección de datos utilizando varios métodos que se aplicaron en un determinado tiempo, con la finalidad de buscar la información que ayudara a resolver la problemática identificada en el ejercicio cotidiano de la práctica docente. Se utilizó una rúbrica permitió precisar la problemática de la práctica docente y de esta manera se ubicó a la convivencia escolar como un área de mejora.

Enseguida se presentan los resultados obtenidos mediante la recogida de datos a través de diversas técnicas e instrumentos aplicados en las diversas etapas del proceso, diagnóstico y desarrollo del plan de acción.

El análisis de los datos obtenidos en la etapa diagnóstica permitió identificar debilidades en el desarrollo de la práctica docente en la categoría denominada ambiente del aula; ya que, la docente promueve un ambiente de sana convivencia solamente dentro del espacio áulico y no ha propiciado que estas conductas vayan más allá de él. Por lo que se requiere de estrategias que favorezcan una sana convivencia en todos los espacios de interacción social.

En el apartado ambiente del aula comprendió los indicadores, ambiente de confianza, actividades fuera del aula, ambiente armónico, conducta en el aula y registro de incidencias. casi siempre utiliza diversas técnicas para que los alumnos establezcan círculos de amistad, además de establecer la conducta de los alumnos en el aula llevando un registro de todas las incidencias que suceden en ese ámbito.

Durante la interacción sobresalieron los indicadores, procesos de reflexión, conocimientos previos, explicaciones de manera clara, y manejo de grupo dentro del mismo. Los resultados señalaron que la docente siempre realiza la activación de los conocimientos previos mediante estos los alumnos reflexionan acerca de los saberes que poseen, da explicaciones sencillas para que los alumnos las interpreten fácilmente

 Esta hace referencia al entorno del aprendizaje en su sentido más amplio; es decir al ambiente y clima que genera el docente, en el cual tienen lugar los procesos de enseñanza y aprendizaje de los alumnos. Cuando existe una buena relación entre las dos partes es muy satisfactorio trabajar en acuerdo y se logran obtener mejores resultados de aprendizajes.

Para ello se debe promover la creación de un espacio de aprendizaje organizado y enriquecido, que invite a indagar, a compartir y a aprender. Por lo que, para generar un ambiente de aprendizaje en el aula, es necesario que los alumnos posean los valores necesarios con la armónicamente. Hay muchas variables que influyen en el ambiente de un salón de clases, sin embargo, hay ciertos elementos que se necesitan para establecer un ambiente de aprendizaje exitoso.

Los resultados obtenidos de la etapa de responsabilidades profesionales, los indicadores fueron la interacción con los padres, trabajo con los padres, trabajo con otros profesores, da a conocer los avances y dificultades de los alumnos y práctica docente reflexiva.

Siempre se trabaja con otros profesores pidiendo opiniones de las estrategias que les han funcionado a ellos para aplicarlos en su grupo. Al final de cada bimestre realiza reuniones con los padres de familia en donde da a conocer los avances y dificultades que estan presentando los alumnos, realiza una práctica reflexiva en donde se da cuenta si han funcionado las actividades que realiza al igual que las actividades que no han sido del todo buenas y es aquí en donde pone énfasis para tratar de mejorar cada día. Frecuentemente se tiene una comunicación con los padres de familia los eventos escolares que se llevan a cabo, relaciona a los padres de familia constantemente con el trabajo con los alumnos.

Ante estos retos, el estudio relacionado con la convivencia escolar presentó áreas de oportunidad que ayudaron a comprender este fenómeno. Para ello fue necesario realizar algunos cuestionamientos a partir de la descripción y análisis del mismo ¿cuáles son las debilidades de la práctica docente en un grupo de segundo grado en una escuela primaria de organización completa? Esta interrogante permitió el análisis y reflexión del quehacer docente, además de identificar como una debilidad de éste, a la convivencia en el aula.

Experiencia que fue sistematizada y de esa manera el problema trató de resolverse, intentando dar respuesta a ¿cómo es la convivencia escolar de los alumnos del segundo grado en una escuela primaria de organización completa? Describiendo que en ella estuvieron presentes algunas debilidades relacionadas con la falta de sistematización de las conductas y comportamientos de los alumnos; ya que se realizaban llamadas de atención en el momento en que se presentaba algún comportamiento, considerado como inadecuado, pero no se le daba seguimiento al mismo y por lo tanto la acción, solamente se realizaba en el ámbito escolar. La retroalimentación hacia las conductas exige un seguimiento para que ésta se pueda modificar.

CONCLUSIONES

Los resultados evidencian que el trabajo colaborativo constituye una estrategia pedagógica eficaz para fortalecer la convivencia escolar en estudiantes de segundo grado de educación primaria. La implementación de actividades orientadas a la cooperación, el respeto, la comunicación y la participación favoreció relaciones interpersonales más positivas, reduciendo progresivamente las conductas conflictivas y promoviendo un ambiente de aprendizaje más armónico.

La comunicación se consolidó como un elemento esencial para la resolución pacífica de los conflictos, ya que permitió a los estudiantes expresar sus inquietudes, dialogar con sus compañeros y construir acuerdos mediante el respeto mutuo. Este proceso fortaleció la confianza entre los integrantes del grupo y contribuyó al desarrollo de habilidades sociales necesarias para una convivencia escolar positiva.

Asimismo, el trabajo colaborativo favoreció el reconocimiento de las fortalezas individuales y el desarrollo de la responsabilidad compartida, promoviendo la cooperación y la integración entre los estudiantes. Las actividades implementadas permitieron que los alumnos asumieran un papel más activo en la construcción de un ambiente escolar basado en la solidaridad, el respeto y la participación, fortaleciendo tanto las competencias sociales como el aprendizaje colectivo.

Los hallazgos también muestran que el conflicto forma parte de la dinámica escolar y debe asumirse como una oportunidad para el aprendizaje y el desarrollo socioemocional. En este sentido, la intervención oportuna del docente, el fortalecimiento del diálogo y la implementación de estrategias preventivas resultan fundamentales para evitar que las diferencias interpersonales afecten el clima escolar y el proceso educativo.

Finalmente, la investigación-acción permitió analizar críticamente la práctica docente e implementar una intervención pedagógica orientada a mejorar la convivencia escolar. Los resultados obtenidos respaldan la incorporación del trabajo colaborativo como una estrategia permanente dentro de la planificación didáctica, al favorecer la construcción de ambientes inclusivos, participativos y respetuosos que contribuyen al desarrollo integral de los estudiantes.

REFERENCIAS

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Conflictos de interés:

Los autores declaran no tener conflictos de interés.

Contribución de los autores:

Marissa Esmeralda Rincón-Anaya, Lilian Gisela Espinoza-Pizaña: Concepción y diseño del estudio, adquisición de datos, análisis e interpretación, redacción del manuscrito, revisión crítica del contenido, análisis estadístico, supervisión general del estudio.

Declaración ética:

El estudio se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación científica. La participación de los sujetos fue voluntaria y se obtuvo el consentimiento informado de los participantes. Se garantizó la confidencialidad, el anonimato y el respeto a los derechos de poblaciones consideradas vulnerables.